Friday, October 06, 2006


CUCHI CUCHI ASESINO
Raúl es un hombre conservador e introvertido. Nunca se casó porque su timidez lo invalidó a la hora de invitar a una chica a bailar una pieza.
Cada mañana se levanta a las 6:58, exactamente 62 minutos antes de entrar a su trabajo de oficina ubicado en pleno centro de la ciudad de Córdoba. Higieniza su cuerpo flaco con jabón blanco, desayuna y luego coloca su yogurt con frutillas en su maletín de cuerina marrón. Parte todos los días a la misma hora.
Para evitar aburrirse en el trayecto de 12 cuadras que lo separa de la oficina, ya que la mayoría de las veces no tiene nada interesante en qué pensar, Raúl ha establecido como rutina diaria el cambio de su recorrido. Nunca llega al trabajo transitando las mismas calles. Pero obviamente, porque su personalidad de otra manera no se lo hubiese permitido, sólo logra esta flexibilidad auto imponiéndose tal actividad como una rutina, una obligación o desafío diario.
La Lili generalmente duerme hasta las 10 u 11, pero esta noche sufre de insomnio, por eso está limpiando su departamento desde las 2 de la mañana mientras de fondo escucha la radio religiosa. A las 7:30 se va a acostar, da vuelta diez minutos en la cama pero sigue sin poder dormir, por eso sale a limpiar lo último que le queda pendiente: el balcón. Pero antes lleva a su perro labrador llamado Cuchi Cuchi a orinar en un pequeño rinconcito de arena. Exactamente a las 7:47, Cuchi Cuchi sube a una silla que La Lili puso a la par de la baranda para regar una planta, y da un salto mortal, cayendo como consecuencia al vacío.
Simultáneamente Raúl está caminando debajo del balcón de La Lili, 14 pisos más abajo, cuando un bulto se le acerca a su cabeza, y en una ráfaga llega a pensar: ¿y si hubiera doblado en la esquina?
El Cuchi Cuchi no muere, pero Raúl sí, porque el animal de 45 Kilos ha caído en sus hombros flacos. Su frondoso bigote ha sido arrasado. Con él, su rutinaria vida ha sucumbido fruto de la rutina de no rutina.

3 Comments:

Blogger Jopi said...

La perra suerte. Me encantó Cris, aplausos y ovación de pie.

6:21 PM  
Anonymous Anonymous said...

La culpa de es la Lili que le daba de comer tan bien al Cuchi. Juicio y castigo para ella. Y una gold medal para Cris, si senó!

El Anodenimo

6:08 AM  
Blogger Cris said...

la culpa es de la perra fatalidad.

podemos reducir las probabilidades de accidentes pero no asegurar que no sucederan.

por eso prefiero viajar y que me digan: peligrosa. tengo mas probabilidades de morir, lo se, pero disfruto un cacho mas la vida mientras me dure.

8:44 AM  

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